MACHADO, Alejandro - Clase 11

Si bien durante la clase discutimos sobre varias ideas y preguntas interesantes, tanto sobre las de mi grupo que estuvimos pensando acerca de nuestras preguntas para que luego fueran discutidas y reformuladas luego, cuando nuestra embajadora salió al mundo en busca de desarrollar estas primeras tesis, y que ciertamente el resultado de la retroalimentación que trajo consigo estuvo interesante de volver a replantear entre nosotros.

Bateson expresa que las conversaciones en las que los conceptos evolucionan y se reordenan pueden profundizar nuestra comprensión no solo sobre el tema en discusión, sino también sobre cómo nos comunicamos y damos forma a nuestras ideas.

Sin embargo con lo que me quedo de la clase y la base de la que me gustaría partir un poco para esta reflexión es lo que hablamos con los embajadores de los otros grupos, noy voy a detallar la charla que se habló, solo decir que principalmente se discutió sobre la idea del diseñador como un medio, hasta donde llega la libertad del diseñador o potestad que tiene el diseñador sobre un diseño cuando le encargan un trabajo y si el resultado de su trabajo, es decir “el diseño”, es solo un producto más.


De esta base también me gustaría dirigirlo a mi área (lo audiovisual), pero primero quiero especificar qué parte me llamó la atención de todo lo hablado. ya que a donde mas quiero dirigir mi atención es que si bien el diseñador debe cumplir con las pautas que su cliente encargo al momento de entregar un diseño, el diseñador debe a su vez encargarse de que su diseño, su creación cumpla con objetivos funcionales, estéticos y prácticos que se mantengan en el tiempo es decir para que se sostenga por sí solo. Aquí resuena en mi la reflexión de Bateson sobre el orden y el desorden, ya que un diseño exitoso podría entenderse como un equilibrio entre la estabilidad y la adaptabilidad. Las cosas se desordenan cuando se pierden las conexiones significativas que las sostienen, el diseño debe preservar su coherencia a lo largo del tiempo, asegurando así que permanezca ordenado o funcional para quienes lo usen. Es decir si bien el diseñador debe seguir unos lineamientos el diseñador debe mantener cierta libertad o soberanía sobre y en la creación del diseño para asegurar el buen funcionamiento del mismo.


Pero ahora surge una pregunta clave: ¿Cómo un diseñador puede crear productos de diseño que resuelvan problemas actuales y que también anticipen y se adapten a las necesidades futuras de usuarios?


El diseño, en su esencia, es una respuesta a necesidades humanas. Normalmente los diseñadores centran sus esfuerzos en resolver problemas inmediatos. Crean productos, espacios o sistemas que abordan estos desafíos. Sin embargo, en un mundo de muchos avances tecnológicos y cambios sociales, es necesario que el diseño también piense en el futuro. Además, según Bateson, la capacidad de observar no solo los objetos individuales, sino las relaciones y patrones entre ellos, podría enriquecer esta práctica de diseño. En un contexto de diseño audiovisual, esto implicaría no solo crear elementos visuales aislados, sino considerar cómo interactúan y se relacionan con el entorno y el público. No solo anticipar cambios en los gustos o tendencias, sino también comprender y prever cómo evolucionarán las interacciones de los usuarios con su entorno.


Diseñar para el futuro es una tarea compleja para la que se necesita pensar en la adaptabilidad del producto, la sostenibilidad a largo plazo y la capacidad para evolucionar junto con los usuarios. Los diseñadores deben incorporar algunos metodos como la investigación etnográfica, el análisis de tendencias y la exploración de escenarios futuros para visualizar cómo cambiarán las necesidades. El reto aquí es equilibrar la creación de soluciones prácticas e inmediatas, con flexibilidad suficiente para que el diseño sea relevante a lo largo del tiempo.


Ahora bien, la pregunta que me surgió desde mi ámbito profesional (lo audiovisual) la pregunta que quiero encarar ahora es: ¿Cómo puede el diseño cinematográfico crear experiencias visuales y narrativas que no solo impacten al espectador en el presente, sino que también aguanten el paso del tiempo y se mantengan relevantes para audiencias futuras?


Como menciona Bateson la noción de desorden puede estar también profundamente ligada a cómo interpretamos los cambios en las conexiones entre elementos y las expectativas que tenemos sobre su lugar o función. El diseño puede ser también una disciplina en la que el orden y el desorden coexisten. La adaptabilidad es clave para responder a un entorno que siempre está en cambio.


El diseño cinematográfico tiene un papel crucial en la construcción de mundos visuales que atrapan y mueven a espectadores, transformando el guion en una experiencia que podemos sentir y con la que podemos conectar. Sin embargo, el reto va más allá de captar la atención del público en el momento presente. A medida que cambian las tecnologías, los gustos y las culturas, el diseño cinematográfico también enfrenta la tarea de crear obras que puedan trascender estos cambios y seguir impactando a las audiencias futuras.


Diseñar para el cine con una perspectiva a largo plazo requiere entender las tendencias actuales y los elementos universales que resuenan en el tiempo. Esto quiere decir que hay que trabajar con atemporalidad, en vez de seguir nada más las modas o técnicas visuales del momento que podrían volverse obsoletas. Además, el diseño debe ser capaz de adaptarse a distintos contextos culturales y tecnológicos. Por ejemplo, el auge de las plataformas de streaming ha ampliado el alcance y el tipo de contenido disponible. Ahora los diseñadores visuales necesitan crear entornos y personajes que conecten con audiencias más diversas y globales.


Un buen diseño cinematográfico también debe anticipar cómo reinterpretarán las películas en el futuro. Esto incluye pensar en el simbolismo, como en el uso de la luz o el color, el vestuario y el espacio, para que cada elemento pueda ser apreciado y valorado desde múltiples perspectivas y épocas. Los diseñadores necesitan considerar no solo lo que ven los espectadores ahora, sino también lo que podrían ver en años futuros.


Diseñar con la mirada en el futuro significa equilibrar la innovación y autenticidad, cada decisión contribuye a crear un cine resistente y que siga evocando emociones, reflexiones y conectando con la audiencia a través del tiempo.


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