RICCA, Valentina / Clase 7

27 de septiembre de 2024

El tema principal fue el problema y cómo este es esencial para el diseño. Empezamos analizando la importancia de tener un punto de partida, algo que necesita ser resuelto. El problema en diseño no solo es un obstáculo, sino también una oportunidad. Nos explicaron que sin un problema, no podríamos diseñar, ya que diseñar es, en su esencia, problematizar.

Hablamos de cómo, a veces, los problemas en el campo proyectual no están bien definidos. Muchas veces, es necesario construir el problema antes de buscar una solución. En el mundo real, nos encontramos con situaciones donde los problemas no son claros, lo que nos obliga a pensar críticamente y definirlo nosotros mismos.

Me llamó mucho la atención la definición de problema que nos dieron en la materia Heurística. No se trata solo de algo que está mal, sino de percibir que una situación no puede continuar de la misma manera. Es un desafío que surge de nuestra propia capacidad para generar problemas, de ver que algo necesita cambiar. El diseño, al final, consiste en esa capacidad de problematizar.

Lo interesante es que no se trata de problematizar por problematizar. Nos advirtieron que si tratáramos de cuestionarlo todo, sería anti-económico en términos de tiempo y energía. Lo importante es saber qué problematizar. Este proceso nos ayuda a posicionarnos desde una perspectiva diferente, a ver las situaciones desde otro ángulo. En definitiva, los problemas son oportunidades para crear algo nuevo.

Otro concepto importante fue el de detonante. Nos explicaron que no es algo universal, sino que depende del contexto de cada persona. Un detonante es lo que nos lleva a cuestionar, a problematizar. Heurística, según lo vimos, es una materia detonante porque nos incomoda, pero en el buen sentido. No es simplemente negativo, sino que planta una semilla en nosotros y nos impulsa a pensar y actuar de manera diferente.

Después de estas explicaciones, pasamos a la parte práctica de la clase. Nos pidieron hacer una actividad individual en diez pasos. Primero, debíamos elegir un problema detonante. Luego, teníamos que escribir cinco preguntas sobre ese problema. Después, nos pidieron escribir 100 palabras relacionadas con el tema, lo cual fue más desafiante de lo que esperaba. A continuación, elaboramos 10 máximas o afirmaciones sobre el problema. Después, teníamos que crear un módulo de sentido, que consistía en darle un nombre o concepto al problema, plantear una pregunta central sin respuesta y hacer una afirmación final sobre el tema.

El siguiente paso fue un poco más introspectivo: cerrar los ojos y pensar en el problema, intentando conectarnos con él de otra forma. Luego escribimos un párrafo sobre el problema detonante y lo esquematizamos. Al final, compartimos nuestras ideas con el grupo y discutimos los problemas detonantes que cada uno había desarrollado. Finalmente, en grupo, elegimos un problema detonante que nos resultara interesante a todos y creamos un nuevo módulo de sentido para ese tema, con un nombre, una afirmación, un rasgo distintivo y una pregunta sin respuesta.

Para mí, esta clase fue especialmente incómoda. Estoy pasando por un proceso de mudanza, y las emociones que eso trae me tienen bastante abrumada y estresada. Soy una persona que suele reflexionar mucho sobre sus propios procesos, y como suelo problematizar todo de manera natural, esta actividad me resultó agotadora. Sentí que era repetitiva, porque ya de por sí tiendo a cuestionar todo lo que hago y siento, así que hacer este ejercicio formalmente me pareció intenso. Mi mente ya está acostumbrada a indagar en mis propios conflictos, así que se me hizo difícil no sentirme cansada con tantas preguntas y análisis.

En resumen, la clase me dejó pensando mucho sobre cómo los problemas no siempre son algo negativo. Al contrario, son una oportunidad para mejorar y para intervenir como diseñadores. Sin embargo, el proceso de problematización puede ser muy exigente cuando uno ya tiene muchas cosas en la cabeza, como me pasó a mí. Esta vez, el ejercicio fue un reto porque mi mente estaba en otro lado, pero también me ayudó a ver que, a pesar del cansancio mental, problematizar es parte esencial del diseño y, en el fondo, de nuestra vida cotidiana.


Comentarios

  1. Muy completo. Analisis profundo y sentido de los problemas y como resolver y seguir adelante. Abordaje reflexivo.
    Nivel+

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

MACHADO, Alejandro - Clase 7

Cambiaso, Ezequiel - Clase 12

MACHADO, Alejandro - Clase 6