Reflexión grupal - Clase 7

 Clase 27 de Septiembre

Se habla de un obstáculo y una percepción, la cual nos da la capacidad de imaginar. Nos detona en nuestra conciencia. Querés buscar, encontrar algo concreto, una idea que despierte el interés de uno. Somos nosotros los que imaginamos para solucionar, y eso nos distingue como seres pensantes. Pensamos obstáculos, pensamos problemas, pensamos soluciones y nos liberamos para seguir buscando más resoluciones y hallazgos.


En la puesta en común, teníamos un punto que nos unía. Por un lado, serte fiel a vos misma con tus convicciones. Por otro lado, llegar a tu objetivo, lidiando con la ansiedad. En cierto punto nos une un objetivo. Algo por lo que vamos detrás y queremos cumplir. Un anhelo que, si bien es ansioso, al mismo tiempo fluye. Fluye en la conciencia, pero está presente. Es algo que se aparece en nuestra mente para poder confirmar algo que tenemos dentro. Hay afirmaciones, hay preguntas que se desentonan en un problema principal común: el anhelo ansioso.


Si no hay un problema, no podemos diseñar. Por un momento, nuestro problema detonante parecía separarse. Algunos creían que lo más detonante en el diseño es la ansiedad por encontrar un lugar donde explorar sus capacidades, mientras que a otros nos detonaba más la pregunta: "¿Y si ya estamos en ese lugar?" ¿Qué decisión en el presente puede ser crucial? ¿Cómo eso me acerca a mi horizonte? Este pensamiento es ambiguo, sin ser lo suficientemente certero como para afirmar que la salida está en el trabajo establecido, ni lo suficientemente espiritual para asegurar que es algo intangible.


Frente a estas dos variables, decidimos una cosa: jugar. Jugar, ¿cómo? Hablando, experimentando, charlando, escuchándonos para entender qué resuena, qué compartimos, qué nos extraña. ¿Qué cosas nos parecerían absurdas, pero jugando parecerían ser la salida a ese problema detonante? La realidad nos presenta momentos donde algo nos despierta y nos hace pensar "acá debería haber algo". Luego, depende de la capacidad del sujeto para componer el problema: "Tenés 10 problemas, pero vamos a atacar este". Esto tiene que ver con el tiempo.


Coincidimos en algo dentro del grupo: para encarar un problema y diseñar, hay que darle tiempo, ritmo, y timing. No todo debe ser acelerado. No todo funciona al mismo tiempo. Frente a lo que estamos, no se trata de aceptar todo, sino de ponerlo en duda.


¿Detonante para quién? Debemos tener una mirada crítica para encontrar esos hallazgos. La relación sujeto-problema se transforma en una "eureka", que nos hace buscar por otro lado, profundizar en lo que no se ve a simple vista. Resolver de una manera u otra no es indiferente. El diseñador no tiene el privilegio de ser ingenuo; siempre debe pensar en las víctimas de su diseño. Si hay detonantes, es porque hay motivación, hay búsqueda.


La heurística nos ayuda a transformar nuestro hacer, sumándole especulación, análisis, y problematización. Es mirar y pensar: "Algo acá debe cambiar". Así, permitimos que se genere un proceso para ese cambio, un sistema, un método, una propuesta, una entrega en su amplio sentido. Poner el cuerpo y la mente.


A veces, un modelo nos detona. Por eso, debemos saber cuáles son, si operan en conjunto, dónde está la equidad. Hay modelos que son para cuidar, como los de nuestros abuelos, que giraban en torno a la familia, los estudios, la pareja. ¿Qué modelos hay detrás de esos agentes?.


Cambiaso, Chantire, Grassi, Machado Castro, Montenegro, Ricca, Pokorski



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