CHANTIRE, Clase 7

 

Clase 7, viernes 27 de Septiembre.

La clase ampliaba sobre el "problema detonte". Me preguntaba a que se referiría con "Detonte". Nos preguntábamos.. ¿Sera que esta mal escrito o es una derivación de "Detonante"? Su palabra de raíz indagaba una incertidumbre en mi conocimiento e ignorancia.

Sin embargo, profundamente sabíamos que hablaba de "detonante". Saltaba una matriz de ejemplos en donde cada uno lo veía desde un paradigma distinto. Un suceso que llega para cambiar tu dirección.

Talvez una revolución. Una idea que llegará para cambiarte. Esto resonaba en mi con el texto "Arte y técnica, de José Luis Brea. Cuando menciona, "no hay hallazgo técnico que no sea revolucionario". Resolver lo estancado o en nuestro contexto para resituarnos en donde estabamos.

 Pero para bien o para mal. Depende como lo interprete cada uno, me sorprendía el significado cognitivo que asociaba cada compañero al solamente escuchar "Detonante".

Al compararme en mi caso, lo veo hacia una rama negativa. ¿Cuantas más maneras habrán de verlo? ¿Porque lo estoy asociando a lo negativo, habiendo tantas ramas por las cual ir? Pienso en, un suceso que abruptamente cambia todo. La ultima gota que faltaba caer para que no haya vuelta atrás. 

Un obstáculo y una percepción, la cual nos da la capacidad de imaginar. Nos detona en nuestra conciencia. Queres buscar, encontrar algo concreto, una idea que despierta el interés de uno.

A la hora de escribir, bajar mis pensamientos a tierra me confundía. ¿Cual es mi problema detonante?

Me quedo en blanco y me desespero. Y ahí lo encontré. ¡Eureka! Mi ansiedad. 

Esa búsqueda se llenaba de una rama que dialogaba entre sí. Querer recibirte, nervios, ansiedad, indecisión, autoexigencia. Muchas palabras, situaciones y experiencias detonantes en mi realidad.

La ansiedad es mi problema detonte. Ese punto extremo, que me lleva a redireccionar para calmarme.

Una cabeza que habla, que decide que pensar y que me inunda de un problema detonante.

¿Voy a llegar a hacer todo? ¿Llegaré a dar lo mejor de mi? ¿Voy a llegar a hacer todo lo que quiero hacer?¿ Cual es mi problema detonante? ¿Tengo uno? ¿Entendí la consigna?

¿Que son estas preguntas que me aparecen y no logro reordenar o evadir?.

Un mar de preguntas que detonan mi mente y solo se pueden responder con la tranquilidad de bajar a papel mis pensamientos. La clase me ayuda a desglosarme.

Palabras como pensamientos, aceleración, bruxismo, computadora, dolores, estanque, tiempo y muchas más abordan este problema. Se revuelcan en un mar profundo y toman liderazgo en mi cabeza.

Mis afirmaciones se concretan en mi cabeza pero en mi proceso de cambiar este obstáculo pude manipular mis pensamientos. De pensar "Exigirse esta bien", "Hago todo para hoy" y todo el tiempo llenarme de exigencias, logre mantener una percepción sobre, "A veces el proceso es más importante que llegar rápido", "Nadie te esta apurando", "No hay de que temer". "Vos confía".

La calma mental, seria mi solución a mi problema detonante. Un objetivo que me pongo, pero que no hace falta desvivirse por el con tal de conseguir siempre lo que quiero. Sino de que estoy "sobreviviendo" y no "viviendo". Me sobreexigo, me sobrecargo del tiempo que no tengo. Y sigo. 

El problema detonante de sobrevivir de ansiedad. El objetivo que me ponga, correrá de aceleración y ansiedad. No existe el proceso tranquilo y lento. Se ciega y el tiempo se lo inventa. Necesita estar haciendo todo a la vez. 

Como menciona Tim haford, "Parece contraintuitivo porque estamos acostumbrados a caer en la multitarea por desesperación. ¡Tenemos prisa! ¡Queremos hacer todo a la vez!

Lo cual tiene pros y contras pero el desequilibrio en mi. Genera el desbarranco.

En la puesta en común teníamos puntas parecidas. No pensabamos igual. En mi opinión es una certeza. Dialogamos y buscamos el punto en común. ¿Donde se encuentra el punto medio, habrá alguno?

No todo termina en ese objetivo desvividor, sino que también podemos vivir sin desvivirnos y también estar bien. Como claro ejemplo del método de ver las cosas de mis compañeros. Interpretaciones que nos distinguen y nos ayudan a crecer, evolucionar en el pensamiento y crear un nuevo patrón, que estaba esperando calmar. 

Lo más interesante fue notar que, a pesar de nuestras diferencias, esas mismas divergencias nos unieron. Cada uno trajo una perspectiva única que contribuyó a un todo mucho más enriquecido. Así, al final de la clase, me quedé con una sensación de calma.


Comentarios

  1. NIVEL

    Buen balance descriptivo/reflexivo. Falta dudarse más para alcanzar el nivel crítico. Me gustaron las preguntas y las frases entre comillas. Profundizaría aún más en esas preguntas y pensamientos que se te vienen a la cabeza. Creo que ahí hay una gema muy buena para explorar.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

MACHADO, Alejandro - Clase 7

Cambiaso, Ezequiel - Clase 12

MACHADO, Alejandro - Clase 6