CAMBIASO, EZEQUIEL - CLASE 9

 Si Edison estuviese vivo, ¿le haría un juicio a Netflix?

Allá por 1889, Edison patenta el quinetoscopio, un aparato, precursor de lo que luego se expandiría al cine, para exhibir películas (loops de 14 metros de film). El origen ya es un caso en sí mismo, dado que se conoce un invento anterior al de Edison, realizado por Le Prince, quien, desapareció sospechosamente cuando se dirigía a patentarlo en 1888. Antes de que los Lumiere popularicen el cine con el cinematógrafo y el proyector, Edison encontró una forma mucho más redituable monetariamente. Y aquí creo que hay un giro heurístico, aunque mercantil. El quinetoscopio es individual. Es decir, de a un espectador a la vez. Y para que el mismo funcione había que poner una moneda.

Lo interesante de este caso es su reflejo muchos años mas tarde. La creación de Netflix. Tras la invención del cinematógrafo y la proyección cinematográfica, que convirtió la experiencia personal del quinetoscopio en una experiencia social y cultural, el mundo parece haber vuelto sobre sus pasos. ¿Cómo es que más de 100 años después el consumo cinematográfico volvió a ser individual? Y ahora ni siquiera debo salir de mi casa. El quinetoscopio estaba en ferias, carnavales, en fin, en eventos sociales. Ahora, el caso Netflix, mediante un giro heurístico, encuentra que el espectador del siglo 21 ya no quiere ni salir de su casa. Pague una cuota y vea las películas en su casa. Pausa para ir al baño. Mirar la mitad un dia y terminarla al dia siguiente. Netflix nos permite hacer todas las operaciones que nosotros, en nuestra individualidad, queramos hacer a la hora de consumir una película. ¿Qué nos dice esto de la sociedad actual? ¿Cuánto del quinetoscopio hay en Netflix? ¿En qué lugar quedó el cine? ¿Vale más una entrada de cine que una suscripción? ¿Las películas se filman para ser vistas en el cine o en una televisión? Si Edison estuviese vivo, ¿le haría un juicio a Netflix? 

Lo que me resulta fundamental de ambos casos es compararlos, para quizás acercarnos a cierto conocimiento o entendimiento de la sociedad. En las épocas de Edison, lo que terminó “triunfando”, convirtiéndose en el medio más popular por muchísimo tiempo, fue el cinematógrafo, la experiencia en conjunto, en sociedad. El invento de Edison, por más que tuvo relevancia, fue solo un paso para alcanzar el medio superador posterior. El cine de barrio como lugar de encuentro, la convivencia con otros, los ruidos, los estornudos, hasta el humo de cigarrillo. El cine era un evento cultural.  En contra-posición, Netflix, -podríamos incluir las otras plataformas de streaming como Amazon, Mubi, etc.- teniendo de base la misma premisa del espectador individual de Edison, modificó por completo la forma de consumo. Logró sintetizar, mediante la invención de una plataforma, lo que la sociedad actual evidentemente requería. ¿El aislamiento? ¿La “libertad” de “controlar el propio tiempo”?  Al respecto de esto, reflexiono sobre mi propia experiencia y percibo mucho de esto, dado que soy freelance. “controlo mi propio tiempo” y trabajo de editor, mayormente aislado. En una sociedad donde debemos estar disponibles 24/7, ¿cómo hacemos para meternos en un cine, apagar el celular y concentrarnos 2 horas en una película? ¿Tras mirar 257 tik-toks en 5 minutos, como puede resultarme dinámica una película de 150 tomas en 2 horas? 

¿Cómo es que el cine se sostiene? ¿Por qué la gente sigue yendo? ¿Qué hay en ese formato espectacular y en esa experiencia compartida que no muere frente a la N gigante? ¿Cuánto ha formateado al espectador Netflix? ¿Cuánto ha modificado la industria cinematográfica sus formas para adaptarse al nuevo espectador? 

Dentro de este caso, vale destacar el caso de las películas producidas específicamente para Netflix, es decir, hay películas que ya ni siquiera pasan por una sala de cine, sino que van directamente a la plataforma. ¿Sigue siendo cine si no se exhibe en una sala de cine? Yo creo que si, pero me parece interesante la pregunta. Podríamos hablar de una “película de pantalla chiquita”, o algún otro término que haga una hibridación entre los  dos formatos. 

En conclusión, Edison pareciera haber ganado, y el espectador individual se eleva sobre el espectador social, cultural, en una sala de cine. Pero sin embargo, el cine continúa vivo. Año tras año se dice que el cine ha muerto, que va a morir, pero siempre se mantiene. Lo que sí, Netflix y las plataformas de streaming ganan cada vez más suscripciones, cada vez más manitos que ponen la monedita en el quinetoscopio. 

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