CAMBIASO, EZEQUIEL - CLASE 7
Que la cosa pase
Que difícil elegir un problema. Difícil identificarlo como tal, y no como un “desafío”. Parte de lo reflexionado en clase, de estar tan acostumbrado a solucionar problemas para otros, que es raro pensar cuales son los propios. Solucionar los problemas para otros suele presentarse como desafío mas que como problema. Intentaré mirar hacia adentro y ver cuál podría ser mi problema detonante.
Relacionado a la clase anterior, donde reflexioné sobre mi proceso de diseño/creativo, identifico como problema el momento de concreción, el momento de bajar de la nube y hacer que la cosa pase. ¿Vivo más cómodo en el mundo de las ideas? ¿Prefiero soñar antes que lo real? ¿Busco un negocio entre el sueño y la realidad? ¿Debería hacer tal negocio? ¿Me queda otra opción? ¿Cuál sería esa otra opción?
La verdad es que esto ya ha sucedido. Ya he negociado con la realidad, ya he hecho que la cosa pase, pero siempre con pesar, siempre con tedio, con cierta amargura. ¿Quizás deba ser así? ¿Quizás salir de la zona de confort y enfrentarse al mundo sea necesario para concretar la cosa? Que ya haya atravesado este momento del proceso no significa que no persista en ser un problema para mi. Y haberlo sorteado, a veces bien, a veces mal, a veces mas o menos, no lo soluciona. Justamente, entiendo que este problema detonante no busca solución, sino más bien reflexión acerca del posicionamiento de uno frente al problema.
Hay algo que siempre me sucede al bajar del mundo de las ideas a un papel, a una imagen, a algo concreto, que me aburre. Siento como si aquello que tenia una mística, una magia, una luz, de repente se transformara en algo vacío, en algo que pierde todo su potencial, su polivalencia, para transformarse en algo quieto, algo estático, algo que ahora ES, y no puede ser de otra forma. En ese primer momento, el des-enamoramiento es total. La chispa ya no está. Quizás deba dejarlo ahí hasta que un tiempo después lo reencuentre y lo mire con otros ojos. ¿Cuáles? Ni la más remota idea. Puedo amarlo como odiarlo. Por eso intento forzarme a pasar este momento, y a aceptarlo como es, para poder seguir adelante y no quedar estancado. Modo robot, modo técnico, modo confiar en aquello que en algún momento tuvo luz, confiar en que al final la conservara, al menos para otros, o para mi yo del futuro.
¿Qué problemas secundarios genera esta desilusión, este tedio, este des-enamoramiento a la hora de pasar de la idea a la concreción? Muchos. El más cuantificable es el tiempo. Reconozco que este momento es uno que me demanda mucho tiempo, porque no me nace, no me sale del cuerpo, sino que tengo que agendarme día y horario para trabajar en la concreción, y lo evito si puedo. Sea de manera consciente o no, doy vueltas, me distraigo, busco alguien que me ayude, lo hablo con personas, todo para evitar ponerme frente a la cosa. La duda hacia lo propio es otro problema secundario. El cuestionamiento constante acerca de lo que estoy haciendo, cierto sobre juzgamiento, que genera inmovilidad y frustración. También, el hecho de que el audiovisual siempre es en equipo, puede generarme ciertos roces con otros miembros, porque al dudar de lo propio, otro aprovecha (no de mala manera, sino naturalmente) para proponer lo suyo. Y ahi desencadena otro problema. ¿Negocio con el otro? ¿Me mantengo fiel a la propia, más allá de la duda? ¿Finjo seguridad para no tener que negociar? ¿Cómo hace un tipo tan inseguro para poder plantarse, creer en lo suyo y defenderlo a muerte?
En la facultad, este problema se halla contenido, se halla cuidado podría decir. Me refiero a las correcciones, donde hay un/a docente que me empuja a que crea en lo propio, y me guía en mi propio proceso, porque justamente, la universidad es el momento de exploración, de prueba y error, de descubrir qué es lo que llevamos dentro. En los trabajos grupales esto se da distinto, y el problema se tamiza al haber una responsabilidad compartida, una idea grupal que es defendida por un grupo, y no por mí solo.
Que difícil hacer que la cosa pase. Que difícil no perderse en el camino. Que importante es la mirada de un otro para empujarme a seguir, y que bueno saber que hay problemas para los cuales no importa tanto tener la solución.
Me tocó corregirte el relato anterior y me gustó la continuidad que generaste con este. Pero siento que le faltó más potencia al problema "detonante". Según lo hablado en clase este problema es un situación sin respuesta, por eso siento que quedó en un "desafío" y no tanto en un "problema detonante". Son muy interesantes las preguntas que te hacés y las reflexiones frente a tu proceso creativo y de vida.
ResponderEliminarMi nota es una NIVEL (N)