RICCA, Valentina / Clase 5
13 de Septiembre de 2024
No pude asistir a la clase del 13 de septiembre, pero mis compañeros me pusieron al tanto a través del grupo de WhatsApp. Me contaron que el tema central fue sobre los “modelos”, pero no solo de diseño, sino también de comportamiento, vestimenta, creencias y formas de pensar que se repiten en nuestro entorno, especialmente en la facultad.
En la clase, analizaron cómo ciertos patrones se vuelven dominantes y se aceptan sin cuestionar, porque son parte de la cultura de la facultad. Mis compañeros hicieron una actividad en la que identificaron varios de estos modelos, desde los horarios que seguimos hasta la manera en que nos vestimos o cómo nos comportamos. Todos encontraron ejemplos muy similares, lo que les hizo pensar en cómo estos modelos influyen en nuestra vida diaria sin que nos demos cuenta.
Un tema que me pareció muy interesante fue cómo esos modelos que seguimos no siempre nos representan realmente. A veces, actuamos o nos vestimos de determinada manera porque es lo que se espera en el contexto en el que estamos, pero no porque sea lo que nos define. Esto me hizo reflexionar sobre cuántas de nuestras acciones están condicionadas por el entorno, en este caso, por la facultad.
Mis compañeros también me contaron que, como parte del ejercicio, tenían que identificar un estereotipo que representara a los estudiantes de arquitectura. Aunque al principio les costó encontrar uno claro, al final llegaron a la figura del “arquitecto típico”: alguien con un estilo minimalista, seguro de sí mismo, que refleja una elegancia sencilla, casi sobria. Pero lo curioso fue que ninguno de ellos se sintió completamente identificado con ese estereotipo. Eso los hizo cuestionarse hasta qué punto esos modelos nos representan o si simplemente los seguimos porque están ahí y es lo que se espera.
Además de los modelos más visibles, como la vestimenta o los horarios, también reflexionaron sobre los modelos de pensamiento y comportamiento que se repiten dentro de la facultad. Se dieron cuenta de que, con el paso del tiempo, muchos de estos patrones se vuelven tan naturales que dejamos de cuestionarlos. Esto pasa con las ideas y creencias que asumimos como propias, cuando en realidad son parte de ese "código" compartido entre todos los que formamos parte de ese espacio.
Lo que más me quedó de lo que me contaron fue esa sensación de que, muchas veces, seguimos un modelo sin darnos cuenta. Y, si bien a veces cuesta reconocer lo que nos representa, es más fácil darnos cuenta de lo que no. Ahí me empecé a cuestionar cuánto de mi comportamiento o de mis decisiones en la facultad son realmente mías, y cuánto vienen del entorno, de lo que creo que se espera de mí.
En mi caso particular, tengo una tendencia muy fuerte a encajar en un modelo de autoexigencia. Siempre me pongo la vara muy alta, y eso muchas veces se vuelve angustiante. Este ejercicio me hizo dar cuenta de que esa autoexigencia también responde a un modelo, uno que quizás adopté sin pensarlo, y que me lleva a querer cumplir con estándares que, a veces, no tienen tanto que ver conmigo sino con lo que creo que debería ser. Y esa es una trampa en la que caigo seguido, exigiéndome de más, creyendo que si no llego a esos objetivos, estoy fallando.
Aunque no estuve en la clase, desde afuera me parece que fue una experiencia que invitó mucho a la reflexión. Me dejó pensando en cómo seguimos ciertos patrones o conductas sin preguntarnos si realmente nos identificamos con ellos. Siento que necesito prestar más atención a esos modelos que influyen en mi vida diaria y, sobre todo, preguntarme si lo que hago refleja realmente quién soy o si, en el fondo, estoy respondiendo a expectativas externas.
Otra cosa que me quedó picando fue cómo estos modelos no solo son externos, sino también internos. No solo seguimos patrones en cómo nos vestimos o actuamos, sino también en cómo pensamos y vemos el mundo. Y eso me lleva a preguntarme qué tan condicionada está mi propia manera de ver las cosas por esos modelos, que parecen tan inofensivos pero que, en realidad, tienen un peso enorme en cómo me defino.
NIVEL
ResponderEliminarFaltan preguntas. Todavía está muy en el plano de lo descriptivo. Hay momentos de reflexión, que estaría bueno que profundices. Quizás preguntarte sobre la auto-exigencia y escribir largo y tendido sobre eso sería más expansivo que contar descriptivamente lo que hicimos en clase.
Está escrito de manera muy ordenada y prolija, lo cual entiendo que es bueno porque te representa, pero quizás estaría bueno que te permitas "desordenarte" un poco para reflexionar, irte un poco por las ramas, para alcanzar la dimensión crítica cuestionándote a vos misma. Permitite un párrafo extenso.